El partido, marcado por la máxima tensión y el desgaste continuo, se escapó en el último suspiro tras una falta sobre Kendrick Nunn a falta de apenas un segundo. El conjunto taronja, que nunca dejó de creer pese a ir siempre a remolque, pierde el factor cancha y se ve obligado a reaccionar en el segundo encuentro de la serie.
El inicio estuvo condicionado por el talento de Nunn, quien anotó 10 de los primeros 15 puntos de su equipo, liderando un parcial inicial de 5-15. El Valencia Basket, dirigido por Pedro Martínez, respondió con un quinteto formado por Darius Thompson, Brancou Badio, Kameron Taylor, Jaime Pradilla y Neal Sako, pero se encontró con un muro: el desacierto exterior, con un preocupante 1/9 inicial en triples.
La reacción llegó con la entrada de Jean Montero, quien aportó energía y liderazgo. El segundo cuarto mostró una mayor intensidad defensiva del Valencia Basket, encontrando soluciones en la pintura con Sako y Braxton Key. A pesar de los esfuerzos, el Panathinaikos mantuvo el control, llegando al descanso con un 32-39.
La segunda parte fue una batalla táctica, con defensas asfixiantes. Braxton Key emergió con dos mates consecutivos y una defensa feroz sobre Nunn, acercando al Valencia Basket en el marcador. El cuarto finalizó con un espectacular tapón de Badio, dejando el marcador en 49-54.
El último cuarto fue puro playoff, con intensidad y decisiones al límite. Tras varios empates, Nate Reuvers igualó el marcador a 63-63 a falta de dos minutos. El desenlace fue cruel: Montero empató a 67-67 a falta de 24 segundos, pero Nunn forzó una falta y anotó el tiro libre decisivo, dejando el 67-68 final.
La derrota se puede explicar por un 6/33 en triples, un lastre imposible de sostener a este nivel, y el impacto decisivo de Nunn. La serie, aunque cuesta arriba, está abierta, y el Valencia Basket tendrá una nueva oportunidad el jueves en el Roig Arena para igualarla.




