La gran novedad de este año en la UNED Valencia es la implantación de tecnología de seguridad avanzada para localizar teléfonos móviles, pinganillos y otros sistemas electrónicos. El objetivo es evitar el fraude académico y blindar la igualdad de oportunidades entre los 7.500 alumnos del centro y los estudiantes internacionales de las Pruebas de Competencias Específicas (PCE).
El volumen de pruebas se distribuye entre las dos sedes del centro. La sede de Valencia acogerá 6.036 exámenes en la primera semana y 4.705 en la segunda, del 8 al 12 de junio. Además, se suman 3.525 exámenes para 813 estudiantes internacionales de las PCE. Por su parte, la sede de Alzira prevé la realización de 4.620 exámenes generales y 949 pruebas para 251 alumnos de la PCE.
Con esta incorporación, Valencia se une a los centros de Madrid, Barcelona, Orense, Baza y Calatayud, que ya han testeado el proyecto piloto. Los nuevos instrumentos incluyen un detector de materiales, capaz de revelar la presencia de collares inductores o circuitos electrónicos incluso apagados, y un detector de frecuencias que reacciona ante cualquier señal de transmisión electrónica de 0 a 10 Ghz.
La dirección de la UNED Valencia subraya que el uso de estos detectores se rige por criterios de «proporcionalidad, objetividad y mínima interferencia». Además, la universidad aclara que los dispositivos no vulneran los derechos del alumnado, ya que no captan contenidos personales, no graban imágenes ni sonidos, y no realizan ningún tipo de identificación biométrica.




