La percepción social de la vejez a menudo asocia esta etapa con la pérdida del deseo sexual, pero los estudios apuntan en una dirección contraria. Para muchas mujeres mayores, la sexualidad se vive ahora con más intensidad y satisfacción que en la juventud, gracias a una mayor libertad y conciencia del propio cuerpo. Declaraciones como las de la actriz Loles León, a sus 75 años, que afirma que el sexo a su edad "es bueno, porque hay más risas y complicidad que antes", ponen de manifiesto esta realidad.
Un estudio del Instituto de las Mujeres, basado en las percepciones de 51 españolas de entre 65 y 89 años, revela que la mayoría disfruta más de su sexualidad ahora que en etapas anteriores. Esta "revolución sexual" se explica por la liberación de prejuicios y mandatos sociales, como los que asociaban el sexo con el pecado o la obligación reproductiva durante el franquismo. Participantes como Laura (74 años) o Adela (67 años), ambas de Valencia, destacan cómo su sexualidad se ha vuelto más consciente, suave y placentera al llegar a la madurez.
Las relaciones sexuales en la vejez no siempre implican una mayor frecuencia, pero sí una calidad diferente, marcada por la lentitud, la fantasía y una comunicación más profunda. Participantes como Carmen (65 años, de Madrid) describen un sexo "más lento, con más fantasía y diferente", mientras que otras, como Catalina (77 años, de Sevilla), han aprendido "otros trucos" para mantener la satisfacción. Muchas mujeres han vivido un proceso de aprendizaje que las ha liberado de miedos y prejuicios.
El estudio también aborda cómo el envejecimiento puede comportar cambios físicos, como menos erecciones en hombres o sequedad vaginal en mujeres. No obstante, la sexualidad se mantiene presente, ligada al bienestar, el afecto y la comunicación. Las mujeres que crecieron durante el franquismo han reinterpretado la sexualidad como un derecho y un factor de calidad de vida, dejando atrás la idea del sexo como "pecado" o simple deber marital.
“"Todas, tanto las que siguen disfrutando del sexo como las que no, tienen consciencia de su sexualidad y, cuando se les da un espacio protegido para expresarse, hablan sin tabús del tema. Y la mayoría reivindican que claro que tienen sexualidad, deseo y se masturban."
Una de las autoras del estudio, Paloma Andrés Domingo, ginecóloga y sexóloga, destaca la conciencia sexual de las participantes y su capacidad para hablar abiertamente del tema. Menciona el caso de una mujer de 89 años que mantiene "relaciones no coitales con diferentes hombres" fuera de la residencia donde vive, evidenciando la necesidad de espacios que garanticen la intimidad de los residentes. En su opinión, más que una revolución sexual, las mujeres mayores viven una "visibilización" de su sexualidad, rompiendo con la educación represiva recibida.
La socióloga y sexóloga Cecilia Bizzotto, portavoz de JOYclub, subraya que la sexualidad en la vejez depende de la educación recibida y de si se han reprimido o no los deseos. Aconseja que, ante las dificultades físicas, la sexualidad puede reescribirse, basándose más en las caricias, juegos o exploración, rompiendo así el estereotipo del sexo "vainilla y mimoso" en la vejez.




