Esta carrera de relevos no competitiva ha atravesado los territorios de habla valenciana en 17 etapas, llevando la Llama de la Lengua hasta el Parlamento Europeo. El evento ha sido un éxito, con una gran participación y el apoyo del público que ha aplaudido a los portadores de la llama en cada localidad.
La unidad lingüística la reconocen la romanística internacional, todas las universidades del mundo, los tribunales de Justicia y la AVL.
La iniciativa de reclamar la oficialidad del valenciano en Europa es vista como positiva y cuenta con el apoyo de numerosos colectivos. La buena acogida presagia una movilización continuada en el tiempo, lo cual es alentador para los defensores de la lengua.
Sin embargo, se manifiesta preocupación por la actitud negativa de algunos sectores, como los ataques a una figura pública por lucir un adhesivo de apoyo a la lengua propia. La situación del valenciano se describe como delicada, sin un apoyo normalizador y normativizador suficiente por parte de la Generalitat, lo que dificulta su supervivencia en un contexto de castellanización.
Se invita a reflexionar sobre la presencia del valenciano en ámbitos como las consellerias, los juzgados, las grandes superficies, el cine o el etiquetado de productos, para entender la importancia de su defensa y la paradoja de que pueda buscarse su presencia en Europa mientras se enfrenta a dificultades en su propio territorio.




