La entrada de la imagen de la Virgen de los Desamparados en la Catedral de València estuvo marcada por un tumulto de gente que pretendía acercarse a la misma. Este hecho, que ya se considera un clásico, provocó gritos, empujones y conatos de agresión entre los presentes.
La situación se vivió justo antes de la Misa Pontifical, cuando la imagen era colocada en el altar mayor. A pesar de la tensión, la imagen pudo ser finalmente ubicada en su lugar y la gente fue desalojada para permitir la celebración del oficio.
El responsable religioso pudo oficiar la misa desde un poco antes del mediodía, una vez restablecida la calma en el templo. Estos incidentes se repiten cada vez que la imagen es trasladada para actos importantes.




