Durante el verano, miles de personas asisten a festivales y macroconciertos al aire libre, generando una gran cantidad de residuos en forma de vasos. Pese a los anuncios de los organizadores y la obligación legal de que sean reutilizables, muchos de estos envases acaban siendo de un solo uso.
La Alianza Residuo Cero, integrada por 130 entidades sociales y vecinales, ha solicitado al Ministerio para la Transición Ecológica que aproveche la modificación del real decreto de envases y residuos para corregir el vacío legal existente. La entidad alerta de que el concepto de 'vaso reutilizable' se ha convertido en un producto que se cobra al consumidor, pero que no forma parte de un sistema real de retorno, limpieza y nueva puesta en circulación.
"Un vaso no es reutilizable porque sea más grueso o lleve un mensaje sostenible. Lo es si se retorna, se lava y vuelve a circular. Sin retorno no hay reutilización", afirma Rosa García, portavoz de la Alianza Residuo Cero.
El Real Decreto 1055/2022 establece desde el 1 de julio de 2023 que los promotores de eventos deben implantar alternativas a los envases de un solo uso. Si se opta por vasos reutilizables, estos deben cumplir la norma UNE-EN 13429:2005 y se deben devolver los depósitos cobrados. Sin embargo, la Alianza Residuo Cero considera que el marco actual no define suficientemente qué debe hacerse para que un vaso sea realmente reutilizado, permitiendo que muchos funcionen como productos de riesgo.
El nuevo Reglamento europeo 2025/40, aplicable a partir de agosto de 2026, y el nuevo real decreto que el Ministerio está preparando, representan una oportunidad para evitar la distribución indiscriminada de objetos de un solo uso, incluyendo vasos, pajitas y platos de cartón plastificado.
Las peticiones de la entidad incluyen definir legalmente qué es un sistema efectivo de reutilización, hacer obligatorio el retorno real de los vasos, garantizar información clara al consumidor, establecer trazabilidad y datos verificables, incorporar inspección y sanciones, condicionar ayudas y patrocinios públicos a sistemas reales, y proteger a los operadores que sí lo hacen bien para evitar competencia desleal.
"Si no somos capaces de garantizar que un vaso reutilizable sea realmente reutilizado, difícilmente podremos construir políticas creíbles de prevención de residuos y economía circular", concluye García.




