La visita del sucesor de San Pedro, León XIV, a Gran Canaria se ha visto marcada por las condiciones impuestas por la Santa Sede, que han afectado la participación del séquito español y un gesto solidario previsto por el presidente Pedro Sánchez. El jefe del Ejecutivo español había mostrado un interés particular por acompañar al Pontífice en el conocido como "puerto de la esperanza" en Arguineguín.
Este interés ha provocado cambios en el protocolo, como la ausencia de la reina Letizia, inicialmente prevista. Sánchez ha evitado el aeropuerto para que sea Ángel Víctor Torres, presidente de la comunidad autónoma, quien reciba al representante papal, Robert Prevost, en la base aérea de Gando.
La Santa Sede ha respondido con "silencios que son negativas" a las pretensiones de Moncloa, limitando no solo la presencia de su amplio séquito de 52 personas, sino también la intervención de Sánchez en un acto solidario. El presidente pretendía arrojar una corona de flores al mar en homenaje a los migrantes fallecidos, compartiendo el gesto con el Santo Padre.
La noticia llega en un contexto de disminución de la población católica en España, según datos del CIS, que sitúa el porcentaje de católicos en un 56,1%, con solo un 18,3% de practicantes.




