Esta condición, caracterizada por la inflamación de los cojinetes vasculares del canal anal, puede provocar sangrado, picor, dolor y prolapso, afectando considerablemente la calidad de vida. Según la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), se estima que un 11% de la población española padece hemorroides con síntomas de diversa gravedad. Factores como el embarazo, el estreñimiento, el sedentarismo y una dieta inadecuada contribuyen a su aparición.
“"Las hemorroides no deben ser un tabú. En muchos casos, cambios en el estilo de vida y tratamientos conservadores permiten aliviar los síntomas, pero cuando estos no son suficientes, contamos con soluciones quirúrgicas eficaces y con enfoques menos invasivos que mejoran la recuperación y el bienestar del paciente."
La Dra. Belén Merck, cirujana general y del aparato digestivo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, subraya la importancia de un enfoque integral. Destaca que los especialistas están incorporando abordajes avanzados para tratar la enfermedad hemorroidal, adaptándose a la gravedad y las características individuales de cada paciente. Entre estas innovaciones, menciona la técnica de la desarterialización hemorroidal transanal con lifting del tejido hemorroidal (THD Anolift).
Esta técnica mínimamente invasiva, guiada por Doppler, permite identificar y ligar las arterias hemorroidales responsables del sangrado y del prolapso sin necesidad de realizar cortes extensos ni heridas abiertas. Esto se traduce en una reducción significativa del dolor postoperatorio y una aceleración notable de la recuperación del paciente. La Dra. Merck señala que estas innovaciones tecnológicas permiten adaptar el tratamiento al tipo y grado de hemorroides, ofreciendo alternativas eficaces que minimizan el impacto de la intervención y mejoran la calidad de vida, especialmente en casos de síntomas persistentes o recurrentes.
La cirugía se recomienda cuando los tratamientos conservadores y ambulatorios no logran aliviar el sangrado intenso, el dolor frecuente o un prolapso significativo, siempre después de una evaluación clínica exhaustiva. Estas nuevas técnicas representan un avance importante respecto a la hemorroidectomía clásica, que, aunque es efectiva, suele implicar un postoperatorio más doloroso y una recuperación más lenta. El objetivo principal es proporcionar al paciente el tratamiento más eficaz con el menor impacto posible.




