La Policía Nacional establece un protocolo para prevenir el hantavirus

La Dirección General de la Policía ha elaborado un documento con medidas preventivas para sus agentes ante posibles exposiciones a roedores.

Imagen genérica de unas manos con guantes de nitrilo azules y una mascarilla FFP2, con un fondo interior desenfocado.
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Imagen genérica de unas manos con guantes de nitrilo azules y una mascarilla FFP2, con un fondo interior desenfocado.

La Dirección General de la Policía ha fijado un protocolo de actuación para sus agentes ante el riesgo de hantavirus, tras detectarse casos en un crucero. Las medidas incluyen el uso de mascarillas FFP2 y la ventilación de espacios.

Este protocolo inicial, fechado el 6 de mayo de 2026, busca proteger a los miembros de la Policía Nacional que puedan intervenir en lugares con riesgo biológico. El informe, elaborado por el Área de Coordinación de Prevención de Riesgos Laborales, considera que el riesgo asociado al hantavirus en el ámbito policial es bajo y principalmente ambiental, derivado de la inhalación de partículas contaminadas por orina, heces o saliva de roedores.
Entre las recomendaciones clave, se establece el uso obligatorio de mascarillas FFP2 o FFP3 en escenarios de sospecha de exposición. También se sugiere el uso de guantes desechables de nitrilo, protección ocular y monos desechables en intervenciones prolongadas o en entornos muy contaminados. La Policía identifica como indicios de riesgo las viviendas abandonadas, espacios poco ventilados o sucios, presencia de roedores o excrementos, olores fuertes y acumulación de basura.

"El principal peligro no estaría tanto en el contacto con personas, sino en la posible inhalación de partículas contaminadas procedentes de orina, heces o saliva de roedores."

un portavoz de la Policía Nacional
Una de las instrucciones más importantes es ventilar los espacios sospechosos durante 20 a 30 minutos antes de actuar, abriendo puertas y ventanas. Además, se desaconseja barrer, sacudir objetos o poner en marcha ventiladores, ya que estas acciones pueden poner partículas contaminadas en suspensión. Se recomienda minimizar el tiempo de permanencia y evitar zonas con acumulación visible de excrementos.
Tras la intervención, el protocolo indica humedecer las superficies con lejía diluida 1:10 y retirar los equipos de protección de forma controlada: primero los guantes, luego la protección ocular y finalmente la mascarilla. Seguidamente, se debe realizar una higiene de manos inmediata y desechar los equipos en una bolsa cerrada. Los agentes deben vigilar la aparición de síntomas gripales durante las semanas posteriores a una posible exposición, ya que el período de incubación suele ser de una a tres semanas.