Las próximas elecciones andaluzas se presentan como un punto de inflexión para la política española. La estrategia del PP andaluz de presentarse como voto útil contra Vox, aunque arriesgada, podría darle la mayoría absoluta. Un resultado favorable para Moreno Bonilla podría marcar el fin del 'sanchismo', a pesar de la resiliencia demostrada por el presidente Pedro Sánchez.
En cualquier caso, el foco se desplazará hacia la Comunitat Valenciana, la cuarta autonomía con más diputados en juego. Una victoria del PP en Andalucía podría intensificar la presión sobre el PSOE y dar un impulso decisivo a Feijóo para sus aspiraciones a la Moncloa, haciendo la batalla valenciana crucial.
Juan Francisco Pérez Llorca, presidente de la Generalitat, es consciente de esta situación. Si Moreno Bonilla logra la mayoría absoluta, Llorca podría considerar adelantar las elecciones valencianas, a pesar de llevar menos de seis meses en el cargo. Esta decisión, un 'triple salto mortal sin red', podría tener ventajas ante un PSPV que no acaba de arrancar y un Compromís dividido.
El adelanto electoral podría beneficiar al PP en el contexto actual, aprovechando el posible rebufo electoral andaluz y frenando el ascenso de Vox. Además, obligaría a Feijóo a confirmar a Llorca como líder del PPCV. Sería la primera vez que las elecciones autonómicas valencianas se celebraran sin coincidir con otros comicios, una jugada que Ximo Puig ya hizo con éxito al emparejarlas con las generales.
Paralelamente, la Comunitat Valenciana vive una importante movilización del profesorado, con 35.000 docentes manifestándose por mejoras salariales y laborales. Llorca se muestra confiado en llegar a un acuerdo, pero reconoce la 'politización' de la protesta, un frente que podría abrir nuevas dificultades para el PP. La necesidad de romper esta 'ola' de protestas, que podría extenderse a otros servicios públicos, hace que Llorca calcule si le salen mejor las cuentas anticipando las elecciones o esperando el momento oportuno.




