En el corazón del barrio del Carmen, en Valencia, la vida de este artista transcurre con la calma que dan los años. Con una carrera que comenzó en una época marcada por la represión, encontró en el transformismo una vía de expresión artística que le llevó a recorrer todo el país. Durante años, combinó su faceta como peluquero con las actuaciones en salas de fiestas, donde se transformaba para imitar a grandes folclóricas antes de continuar el espectáculo con su propia voz.
Su formación en el mundo del espectáculo tiene raíces familiares, vinculadas a antiguos teatros ambulantes. A pesar de las dificultades y la falta de apoyo familiar en sus inicios, decidió no ocultar nunca su identidad. Tras dejar atrás su alter ego, se centró plenamente en su faceta como cantante de baladas, una etapa que ha consolidado con la grabación de varios discos.
Hoy, recuerda con nostalgia aquellos años en los que el transformismo era una profesión habitual en la noche valenciana. A pesar de los retos personales y la soledad que ha tenido que afrontar, asegura que no se arrepiente de ninguna de las decisiones tomadas. Recientemente, ha sido reconocido por su trayectoria por un colectivo LGTBI en Gandia, un galardón que valora como un reconocimiento a toda una vida dedicada al arte.




