La fiesta de las Fallas se encuentra ante un nuevo escenario marcado por un crecimiento sostenido de su censo. A fecha de 30 de mayo, se han registrado 126.819 falleros, un aumento de 4.000 personas respecto al año anterior, a pesar de que muchas comisiones ya han cerrado las nuevas inscripciones. Esta cifra representa un incremento del 3,3% y consolida una tendencia alcista que prevé superar las 130.000 personas para las Fallas de 2027.
Este crecimiento material ha impulsado la decisión de reformar el calendario de la semana fallera, incluyendo una tercera sesión para la Ofrenda de Flores. La medida responde no solo a la necesidad de alargar el horario del tradicional acto, sino también a una cuestión moral: la participación de menores en horarios nocturnos. Las imágenes de niños desfilando a altas horas de la madrugada habían generado preocupación por su bienestar.
La reforma del calendario prevé que la primera sesión de la Ofrenda tenga lugar el 16 de marzo, seguida por una segunda el 17 y la nueva tercera sesión el 18 de marzo. Este cambio conlleva una reordenación del resto de actos, como la plantà de las fallas infantiles y grandes, y la entrega de premios, que se concentrarán los días previos.
El aumento del censo fallero, que ya supera en más de un 13,6% las cifras de 2024, demuestra la vitalidad de la fiesta. Sin embargo, se observa una paradoja: mientras el número de adultos crece de manera notable, la participación infantil se mantiene estancada, incluso con un ligero descenso en el número de niñas. Este hecho se atribuye a la ralentización de la natalidad y plantea un reto para el relevo generacional de la fiesta.




