La decisión de cancelar el Festival de Les Arts se hizo oficial apenas cuarenta minutos después de la hora prevista para la apertura de puertas, generando rumores que fueron confirmados por las cuentas oficiales del certamen. La notificación oficial del Ayuntamiento de València y de la Dirección General de CACSA precipitó la suspensión de la segunda jornada, dejando a miles de asistentes sin los conciertos esperados.
En cuanto a las entradas y el dinero cargado en las pulseras cashless, la organización ha confirmado la devolución íntegra del saldo restante de las pulseras y del importe completo de las entradas del sábado. Para los abonos generales, VIP y Golden VIP, el reembolso será del 50%. En los próximos días, se habilitará un canal específico para tramitar las devoluciones e incidencias de manera «ágil y sencilla».
En un comunicado con un tono de frustración, Les Arts insiste en que la cancelación «no parte de nosotros» y señala directamente el conflicto judicial relacionado con las molestias acústicas denunciadas por vecinos de la Avenida Profesor López Piñero. La organización asegura haber trabajado contrarreloj desde marzo y haber explorado alternativas como La Marina o el Circuit Ricardo Tormo de Cheste, además de diseñar soluciones de ingeniería acústica. Defienden que la primera jornada, con más de 25.000 asistentes, demostró la viabilidad del festival, pero lamentan no haber podido mantener una reunión con la Alcaldía para estudiar posibles soluciones conjuntas.
Durante la primera jornada, numerosos asistentes expresaron su malestar en redes sociales por las restricciones de sonido, calificándolo de «un evento para meditar». Las actuaciones de Leire Martínez, que abandonó el escenario durante más de diez minutos, y Siloé, que mostró carteles de protesta, fueron dos de los momentos más destacados de las quejas.
La cancelación genera una enorme decepción entre asistentes, artistas y trabajadores, muchos de los cuales habían viajado desde distintos puntos de España. Esta situación reabre el debate sobre el futuro de los grandes festivales en València y su convivencia con el entorno urbano. A pesar de todo, la organización afirma que «seguimos creyendo que la cultura debe tener espacio en València» y mantiene la intención de seguir trabajando por la música y los festivales como parte de la identidad cultural valenciana.




