El galardón reconoce la mirada creativa de Sabroso, su estilo propio entre la comedia y el drama, y su "versatilidad en géneros y formatos de la industria audiovisual". El realizador se ha declarado "conmovido" por el reconocimiento en un encuentro con el público, dirigido por la directora de la cita cultural, María Albiñana. "Estoy en un buen momento, porque el entusiasmo de las primeras veces lo mantengo intacto, pero me he permitido el ensayo y error para afinar el resultado. Si consigues mantener esa mirada sorpresa ante la realidad y mezclarlo con la experiencia, el resultado es muy poderoso", ha afirmado.
Tras formarse como guionista entre Madrid y Nueva York, Sabroso inició su trayectoria profesional en Televisión Española escribiendo para diversos formatos de entretenimiento. El salto a la dirección y al guion cinematográficos lo dio en 1996 con la comedia Perdona, bonita, pero Lucas me quería a mi, desarrollada en tándem con Dunia Ayaso, su pareja artística y sentimental hasta su fallecimiento en 2014.
Le he sacado mucho partido al fracaso
En el encuentro ha insistido en que su motivación principal es descodificar las pasiones del ser humano, priorizando la posibilidad de contar historias sobre el formato. El cine ha sido "un amante infiel", que a veces le abandona. A lo largo de su prolífica trayectoria, el cineasta ha continuado encadenando largometrajes de gran importancia crítica y comercial como Los años desnudos (2008), La isla interior (2009) y El tiempo de los monstruos (2015), que han recorrido festivales internacionales.
Su éxito más reciente es la serie Furia (HBO Max), que ha recibido buenas críticas internacionales en cabeceras de la talla de The New York Times, la revista Time y destacados medios de Francia, México y Argentina.
“"Yo le he sacado mucho partido al fracaso, pero, no por valentía, sino porque no tenía otra opción"
Actualmente, se encuentra inmerso en la postproducción de la segunda temporada de Furia y la escritura de la tercera, donde de nuevo cederá el protagonismo a un grupo de mujeres, lejos del cliché habitual para las mayores de cuarenta años como "criadoras, cuidadoras y proveedoras de amor" que suele ofrecerles la pantalla.




