El precio del alquiler continúa al alza en la Comunitat Valenciana, liderando las subidas en España. Los últimos datos del Índice de Precios de Vivienda en Alquiler (IPVA), publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), cifran en un 5% el incremento registrado hasta 2024, por encima de la media nacional del 3,5%. Una subida que confirma la presión creciente sobre el mercado residencial valenciano y consolida una tendencia de encarecimiento sostenido durante la última década.
Aunque el dato autonómico anticipa un escenario de tensión, el análisis por municipios dibuja una realidad todavía más acusada. Si se amplía la mirada y se compara la evolución de los precios desde 2019, localidades como Puçol, Riba-roja de Túria, València o Bétera encabezan el ranking de mayores incrementos acumulados, lo que refleja cómo el encarecimiento de los precios del alquiler se ha extendido hacia el área metropolitana y otros núcleos residenciales.
Tomar 2019 como referencia permite medir con mayor claridad la transformación del mercado, al tratarse del último ejercicio completo previo a la pandemia. En ese momento, la Comunitat Valenciana todavía registraba incrementos moderados, con una subida anual del 1,56%. La irrupción de la Covid-19 alteró esta dinámica en 2020, con la entrada de parte de la oferta turística al alquiler residencial y una moderación puntual de la demanda. Sin embargo, ese ajuste fue transitorio. La posterior recuperación, sumada a una reducción de la oferta disponible, el auge de los pisos turísticos y el aumento de la población han vuelto a tensionar el mercado hasta situar a numerosos municipios valencianos en máximos.
El encarecimiento de los precios de la vivienda en alquiler es una realidad cada vez más marcada en la Comunitat Valenciana y, sobre todo, en el conjunto de la provincia de Valencia, donde, desde 2019 hasta 2024, se registró un aumento de precios del 19,53%. La cercanía de algunos municipios a la ciudad encarece el alquiler de las viviendas, como sucede en Riba-roja de Túria, donde, en cinco años, la variación del precio ha sido del 22,96%, o en la Pobla de Vallbona, donde ha habido una subida acumulada del 21,52%.
No obstante, las localidades más alejadas de València están ganando terreno y los precios de las viviendas en alquiler también se han encarecido a lo largo de los años. En concreto, la localidad de Puçol es la que lidera el ranking con un aumento del 23,27% en cinco años, seguida de Bétera con un 20,54% y Sagunto con un 20,90%, dibujando así un eje de encarecimiento que se extiende desde la ciudad hacia su periferia más dinámica. Municipios como Alfafar o Carlet mantienen las subidas superiores al 15%, lo que evidencia que la presión sobre el mercado del alquiler no es un fenómeno exclusivo de los grandes núcleos urbanos, sino una tendencia que se ha consolidado en localidades de tamaño medio con fuerte atractivo residencial. Solo Canals y Utiel, con incrementos del 9,13% y el 11,43%, respectivamente, se mantienen por debajo de ese umbral, aunque ninguno escapa del encarecimiento sostenido que caracteriza al mercado inmobiliario valenciano.
Los alquileres más elevados de la provincia de València se concentran, principalmente, en municipios del área metropolitana. Alboraia encabeza el listado con una estimación de 777,6 euros mensuales, seguida por València, donde alquilar una vivienda tipo cuesta, aproximadamente, 697 euros al mes. También destacan l'Eliana (684 euros), Paterna (640,2 euros), San Antonio de Benagéber (636 euros) y Bétera (616,1 euros). Todas ellas son localidades con una elevada demanda residencial, buena conexión con la capital y un perfil de vivienda muy vinculado a familias y rentas medias-altas. En un segundo escalón aparecen municipios como Albal (587 euros), Catarroja (572,4 euros), Manises (556,5 euros), Mislata (551 euros) o Torrent (547,2 euros), donde el coste estimado del alquiler se mueve en una horquilla intermedia. De este modo, se confirma que la tensión del mercado ya no se limita a la ciudad de València, sino que se extiende a municipios próximos que absorben parte de la demanda expulsada por el encarecimiento de la capital.
En el lado contrario figuran municipios del interior o con menor presión de la demanda, donde el acceso al alquiler continúa siendo más asequible. Es el caso de Alberic (371 euros), Canals (367,5 euros), Utiel (382,2 euros) o Tavernes de la Valldigna (384,8 euros). La diferencia entre unas localidades y otras evidencia la creciente brecha del mercado del alquiler valenciano, marcada por factores como la proximidad a València, la oferta disponible, la conectividad y la presión demográfica.




