El Dr. Roberto Moltó, cirujano plástico, analiza la revolución silenciosa en las clínicas estéticas. Si antes era común que los pacientes pidieran parecerse a una influencer, hoy la tendencia es mostrar una foto suya de hace diez años y expresar el deseo de volver a ser esa persona, sintiéndose envejecido o cambiado por el paso del tiempo.
El objetivo es mejorar sin que el resultado parezca artificial, manteniendo la propia identidad. El doctor explica que se busca salir del quirófano sin que la cara evidencie la operación. En una época donde la cirugía estética puede ser vista como un producto de consumo con técnicas de moda y promociones, el cuerpo humano no responde a modelos estándar, y la pérdida de la valoración individual puede llevar a resultados poco armónicos y artificiales.
Para Roberto Moltó, el propósito final es ayudar a mejorar respetando la anatomía, la expresión y la identidad del paciente. La blefaroplastia, o cirugía de los párpados, es un claro ejemplo de este cambio de mentalidad.
La mirada es clave para nuestra identidad, ya que comunica juventud, vitalidad o cansancio. La cirugía de párpados ha vivido una revolución tanto de concepto como de tecnología, permitiendo que los resultados no cambien la identidad, sino cómo se expresa a través de la mirada.
El doctor detalla cinco claves de la blefaroplastia actual: ya no se trata solo de quitar piel y grasa, sino de reordenar. La grasa orbitaria se reposiciona para tratar el surco lagrimal, utilizando el propio tejido del paciente para devolverle su cara. El abordaje transconjuntival en el párpado inferior permite operar por dentro, sin cicatriz visible y reduciendo el riesgo de ojos caídos.
Además, se valora el soporte del párpado con técnicas como la canthopexia o canthoplastia preventiva para evitar el aspecto de "ojo de pez". Se trata la zona periocular como una unidad estética, combinándolo con rellenos si es necesario, para conseguir un conjunto armónico. Casi todos los procedimientos se realizan con anestesia local y de forma ambulatoria, con un postoperatorio corto.
La cirugía estética de alto nivel es hoy menos invasiva, más precisa y respetuosa con quién es cada paciente. La demanda principal es volver a reconocerse en el espejo, una auténtica revolución médica.




