El Bioparc Valencia ofrece una experiencia única para contemplar la vida salvaje, especialmente con la llegada de nuevas crías. Estos nacimientos, como los de Makena y Malik (elefantes), Cala y Ekon (chimpancés) o Kairu (rinoceronte), representan una esperanza para la supervivencia de la biodiversidad amenazada.
Los nombres de estas crías, elegidos por miles de personas, tienen significados profundos en sus lenguas de origen, como “la que es feliz” o “rey”. Muchos visitantes consideran a estas crías casi como parte de su familia y acuden regularmente al parque para observar su evolución y disfrutar de sus juegos.
“"El pase anual B! en cualquiera de sus modalidades, como el Manada, facilita aprovechar el tiempo libre y convertirlo en “ocio compartido”, sabiendo, además, que estamos contribuyendo a la preservación de las especies en peligro de extinción."
Más allá de los nacimientos, el Bioparc Valencia propone un recorrido inmersivo por diversos hábitats africanos. La sabana alberga especies como cebras, jirafas y antílopes, junto con depredadores como los leones. En la zona de selva, gorilas y leopardos muestran su comportamiento natural en espacios adaptados a sus necesidades.
Uno de los puntos más destacados es la cueva de Kitum, que permite observar hipopótamos bajo el agua, una experiencia singular en España. También sobresale la recreación de Madagascar, donde los lémures conviven en un entorno abierto. El parque alberga más de 6.000 animales de cerca de 150 especies, incluyendo algunas poco habituales como el cerdo hormiguero o el ibis eremita, un ave extinguida en Europa desde el siglo XVII.
El modelo del Bioparc se basa en el “ocio con causa”, que combina la experiencia de visita con la sensibilización medioambiental. El parque ofrece actividades diarias gratuitas como exhibiciones educativas, rutas guiadas o encuentros con el equipo técnico. Además, los visitantes pueden completar la experiencia con propuestas tecnológicas como la proyección de realidad virtual “La Última Frontera”.
La trayectoria del Bioparc, durante sus 18 años desde la apertura, se caracteriza por el compromiso con el planeta, combinando la conservación ex situ (dentro del parque) e in situ (a través de la Fundación Bioparc, que apoya proyectos para sostener ecosistemas silvestres a nivel internacional y en España).




