La adquisición de una nueva lengua no solo enriquece personalmente, sino que, especialmente a partir de los sesenta años, ofrece beneficios significativos para la salud cerebral. Expertos señalan que mantener el cerebro activo mediante el aprendizaje lingüístico puede posponer hasta cinco años la aparición de patologías como la demencia o el Alzheimer.
"Nos permite envejecer de forma más sana, y el aprendizaje es la forma más sana de mantener nuestro cerebro", razona Enrique Noe, director de investigación del Instituto de Rehabilitación Neurológica Vithas. Hablar otros idiomas en edades avanzadas se considera un tratamiento preventivo clave contra el deterioro cognitivo.
Un ejemplo de iniciativas que abren esta puerta a las personas mayores se encuentra en la Nau Gran de la Universitat de València. Este programa transforma los conocimientos en experiencias que van más allá del inglés. "Realmente los hablantes bilingües tienen una capacidad de aumentar las capacidades cognitivas respecto a los monolingües", explica Miguel Martínez López, director del programa Nau Gran Lover English de la Universitat de València.
“"Podemos aprender un idioma a cualquier edad."




