El glamping El Molí de Atzeneta del Maestrat, un referente en turismo de naturaleza

Este alojamiento singular, que combina glamour y camping, ofrece una experiencia de privacidad absoluta y comodidades de hotel en un entorno natural privilegiado.

Imagen de un domo geodésico de glamping en un entorno natural, con montañas al fondo.
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Imagen de un domo geodésico de glamping en un entorno natural, con montañas al fondo.

El glamping El Molí en Atzeneta del Maestrat se ha consolidado como una opción destacada para escapadas románticas, ofreciendo domos geodésicos con todas las comodidades en un entorno natural y privado.

La sostenibilidad, la innovación y la diferenciación son pilares fundamentales para el desarrollo del sector turístico, especialmente en el territorio valenciano, que busca constantemente nuevas propuestas. El turismo al aire libre, con el camping como referente, ha evolucionado para ofrecer mayores comodidades sin perder el contacto con la naturaleza.
Dentro de estas tendencias, el glamping, que fusiona los conceptos de glamour y camping, se ha convertido en una de las experiencias más solicitadas. Proporciona las comodidades de un hotel en parcelas privadas, manteniendo la conexión con el entorno natural. Existen diversos estilos, como las yurtas, las burbujas o los domos geodésicos.
La dirección del proyecto El Molí Glamping en Atzeneta del Maestrat optó por los domos geodésicos para su iniciativa. Este espacio de 30.000 metros cuadrados, situado junto a un antiguo molino de harina, dispone actualmente de tres domos-suite con parcelas privadas de 300 metros cuadrados, cada una con todas las comodidades y un jacuzzi. La idea surgió de la voluntad de emprender y contribuir a la economía local.

"Al final te quieres quedar a vivir aquí y tienes que ir ampliando y evolucionando, además, también quieres ayudar a mejorar la economía, ya que la gente que viene siempre compra en los comercios del pueblo."

un portavoz del glamping
La propuesta turística, que abrió sus puertas en febrero de 2025, está diseñada para escapadas románticas. Una de sus características distintivas es la privacidad absoluta, ya que los usuarios de los domos no son interrumpidos durante su estancia. Las cenas se preparan en el restaurante familiar y se dejan preparadas en la nevera, mientras que los desayunos se entregan en una cesta sin contacto directo con los clientes.
La iniciativa ha tenido una gran acogida, con una ocupación casi plena los fines de semana durante todo el año y una ocupación total en temporada alta. Aproximadamente el 80% de los clientes provienen de Valencia, y la mayoría restante del resto de la Comunidad Valenciana. El perfil de los visitantes suele ser de mediana edad, entre 30 y 60 años. El glamping ofrece extras como cenas y decoración especial para aniversarios u ocasiones románticas, y muchos clientes han repetido la experiencia.
La dirección tuvo claro que querían domos por su mayor resistencia al calor en comparación con las burbujas. Aunque no ofrecen una visión de 360 grados, su ubicación en una llanura proporciona una vista espectacular del horizonte y de montañas emblemáticas como el Penyagolosa. Actualmente, es el único glamping con estas características en la Comunidad Valenciana.
El éxito de los domos ha impulsado la ampliación del proyecto, y se espera que este verano se activen tres casetas de madera con diseño propio y bañera de hidromasaje. La incorporación del jacuzzi en todos los espacios es un atractivo importante para los clientes. La ampliación del complejo continuará pronto con nuevos domos, aunque la dirección señala que el crecimiento será gradual. Estas iniciativas contribuyen a la desestacionalización del turismo y generan un impacto económico positivo en el municipio.