Las Hogueras de Alicante: Debate abierto sobre el modelo de fiesta

El artículo analiza los deberes pendientes de la celebración, centrándose en el ruido, la convivencia y la necesidad de un nuevo consenso.

Imagen genérica de una plaza mediterránea iluminada de noche durante una fiesta.
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Imagen genérica de una plaza mediterránea iluminada de noche durante una fiesta.

Las Hogueras de San Juan en Alicante cierran una edición con éxito de monumentos y visitantes, pero se abre el debate sobre el ruido, la convivencia y la necesidad de reformular el modelo de ocio nocturno.

Las fiestas de Les Fogueres de Sant Joan de Alicante han concluido con un balance positivo en cuanto a la calidad de los monumentos, la participación de los festeros y la afluencia de visitantes, generando un impacto económico significativo. Sin embargo, a pesar de los intentos por racionalizar el uso del espacio público, como la prohibición de mesones o la limitación de racós, la celebración presenta retos pendientes. Uno de los debates más recurrentes se centra en la gestión del ocio nocturno y diurno, un conflicto clásico entre el disfrute de la fiesta y el derecho al descanso.
Históricamente, la coexistencia entre quienes celebran la fiesta y quienes necesitan descansar ha sido compleja. Mientras algunos optaban por trasladarse o marcharse de la ciudad durante estos días, muchos trabajadores permanecen en Alicante. Esta dicotomía entre el derecho al descanso y la defensa de la semana festiva, para la que se trabaja durante todo el año, continúa siendo un punto de fricción.
Otras cuestiones como las molestias por los cortes de tráfico, la limpieza viaria o los horarios también persisten. Además, se mantiene la diferencia entre las hogueras del centro, a menudo con más recursos y una oferta de ocio más similar a un festival o discoteca, y las de los barrios, que luchan por mantener la tradición, el arraigo y la convivencia intergeneracional con presupuestos más ajustados. El paso de las orquestas a los DJs y a los racós-discoteca ha transformado el ocio tradicional, como se ha evidenciado en zonas como el Paseo de la Explanada, calle Bailén o el entorno del Teatro, generando quejas tanto de vecinos como de sectores profesionales como el hotelero y el hostelero.
Ante esta situación, se hace necesaria una reflexión y la búsqueda de soluciones por parte de las autoridades, especialmente a las puertas del centenario de las fiestas. Se propone recuperar la Barraca Popular para concentrar al público joven y reducir molestias, o convocar concursos públicos para la cesión de espacios públicos para actividades privadas, garantizando la igualdad de condiciones. La falta de ofertas en licitaciones recientes para la gestión de espacios de ocio ha evidenciado la complejidad de encontrar nuevos modelos.
Una propuesta clave es lograr un acuerdo amplio entre ayuntamiento, vecinos, festeros, barraquers y el sector privado para definir las condiciones de ocupación de la vía pública, los horarios y las bases de financiación de la fiesta. Este pacto podría incluir debates sobre la tasa turística, buscando un equilibrio que satisfaga a todas las partes. La situación actual, con tensiones similares a las del turismo urbano masificado, requiere valentía para tomar decisiones.
La preocupación por la masificación y la convivencia con los residentes es un tema emergente, como lo demuestran las medidas tomadas en otros territorios y las declaraciones de empresarios y políticos. El reto para Les Fogueres es que su espectacularidad no se vea eclipsada por una convivencia mejorable, asegurando que la fiesta se mantenga arraigada al tejido social y no contra él.