La sostenibilidad: motor de innovación y competitividad empresarial

Expertos reunidos en Alicante destacan la necesidad de una acción coordinada para avanzar hacia la economía circular y la transición energética.

Imagen genérica de un foro empresarial sobre sostenibilidad.
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Imagen genérica de un foro empresarial sobre sostenibilidad.

La sostenibilidad se ha consolidado como un factor clave para la competitividad empresarial, la innovación y el desarrollo económico, según se puso de manifiesto en el foro 'Horizonte Verde' en Alicante.

El foro "Horizonte Verde: circularidad y energía para una nueva era", organizado por Alicante Plaza en Alicante, ha subrayado que la sostenibilidad ya no es solo una cuestión ambiental, sino un pilar estratégico para las empresas. Representantes de diversos sectores coincidieron en la importancia de la coordinación entre administraciones, empresas y ciudadanía para hacer posible la transición ecológica.
Durante el debate, moderado por el director de Alicante Plaza, Miquel González, se puso de manifiesto que el reto actual va más allá de la gestión de residuos; implica replantear la producción, el consumo y el aprovechamiento de los recursos. La economía circular se presentó como un eje transformador, aunque todavía existen barreras significativas en los ámbitos regulatorio, tecnológico y cultural.
La gerente de Ateval, Salomé Beneyto; la presidenta del Consorcio CREA, Laura Estevan; la responsable de ESG de Greene, Cristina Pérez; el director de proyectos de Silvoturismo, Pedro Berenguer; el director de FCC Medio Ambiente, Alfonso Sánchez García; y Noelia Almiñana participaron en el encuentro.
Cristina Pérez enfatizó la urgencia de avanzar hacia modelos más sostenibles, definiendo la economía circular como un "rediseño de la forma en que producimos, consumimos y utilizamos los recursos" para una industria más resiliente.
Uno de los consensos principales fue la necesidad de cambiar la percepción social sobre los residuos, considerándolos potenciales recursos para generar actividad económica. Desde Greene se destacó el potencial de tecnologías para transformar residuos complejos, mientras que el Consorcio CREA insistió en la importancia de la separación en origen y la colaboración ciudadana.
Noelia Almiñana señaló que la nueva planta de tratamiento de Villena, a pesar de ser un salto tecnológico, no será efectiva sin la implicación ciudadana, ya que cada error en la separación genera costes adicionales. Pedro Berenguer defendió una "transición ecológica justa" con coordinación entre todos los actores y reforzando la educación ambiental.
En cuanto a la transición energética, los participantes coincidieron en la necesidad de inversiones significativas para procesos menos intensivos en carbono, pero también reconocieron las oportunidades de negocio y eficiencia que genera. Los fondos europeos Next Generation se mencionaron como un impulso importante.
Alfonso Sánchez describió la economía verde como una oportunidad de crecimiento, no solo una obligación. No obstante, se advirtió que la rapidez de la regulación puede superar la capacidad de adaptación de las empresas, especialmente en sectores que requieren renovaciones importantes.
La industria textil tuvo un papel destacado. Salomé Beneyto explicó los esfuerzos del sector para adaptarse a las nuevas normativas, como la recogida de residuos textiles, aunque reclamó legislación viable económica y técnicamente. También cuestionó los hábitos de consumo de la moda ultrarrápida y la competencia de productos importados con menores exigencias ambientales.
Se destacó que gran parte de la ropa recogida llega sin estrenar, reforzando la necesidad de concienciación ciudadana para reducir el desperdicio y favorecer la reutilización.
Finalmente, se abordó la capacidad del tejido empresarial para afrontar los cambios tecnológicos. A pesar de reconocer el talento existente, se señalaron dificultades para cubrir perfiles técnicos especializados en digitalización y automatización. La formación profesional y el encaje con las necesidades industriales fueron puntos clave.
La conclusión general fue que la nueva economía verde requiere respuestas compartidas. Cristina Pérez resumió que "los grandes retos ambientales requieren respuestas compartidas", y Pedro Berenguer insistió en el papel de la administración como palanca de cambio, apoyada por el tejido empresarial y una ciudadanía implicada. La sostenibilidad se reafirmó como una necesidad ineludible que depende de la colaboración.