La activista Neus Belda, originaria de Alcoy, ha regresado a Madrid tras su participación en una flotilla humanitaria con destino a Gaza. Su experiencia, descrita como "no ni un 1 % de lo que vive la población palestina", se vio interrumpida cuando el ejército israelí interceptó la embarcación en aguas internacionales, cerca de Chipre.
Belda, que partió el pasado 3 de abril desde Tarragona junto a otros cuatro activistas, ha relatado que el abordaje se produjo alrededor de las 11:30 horas. "De repente ves unos barcos militares muy grandes que se acercan muy rápido", describió. Los militares ordenaron a la tripulación que se sentara en proa antes de abordar el barco, donde viajaban cinco personas.
Según su testimonio, los hombres fueron tirados de rodillas y esposados con bridas, mientras que a las mujeres "nos increparon verbalmente y nos pusieron también de rodillas". Posteriormente, fueron trasladados a un buque militar, donde permanecieron dos días y medio en "contenedores al aire libre" con una estructura rodeada de alambradas y vigilancia constante. Belda decidió hacer huelga de hambre durante este periodo.
La activista también ha denunciado que durante la interceptación se produjeron disparos y que una compañera resultó herida. Fueron trasladados esposados en furgones y, ya en prisión, denunció un trato degradante, con obligación de permanecer de rodillas, caminar a cuatro patas y dificultades para dormir, además de apretones intencionados en los grilletes.
Finalmente, fueron deportados en un avión turco, gritando "Free Palestine". A pesar de lo ocurrido, Belda no descarta volver a intentar llegar a Gaza, subrayando que el sufrimiento de los palestinos es muy superior y sin un final previsto. Tras las revisiones médicas en Madrid, ella y sus compañeros preparan acciones legales para denunciar los hechos.




