El principal sospechoso del asesinato de Jesús Tavira contrató a un profesional para pintar la vivienda pocos días después del crimen. El operario declaró ante la magistrada que su cliente insistió especialmente en pintar el suelo del antiguo aljibe de una casa en El Bacarot, partida rural de Alicante, donde finalmente se localizó el cadáver del fallecido, enterrado a dos metros de profundidad. El testigo expresó su extrañeza por el encargo, considerándolo poco habitual en su oficio.
El pintor aseguró que durante los trabajos, la zona desprendía un olor tan nauseabundo que se vio obligado a utilizar una mascarilla. Jesús Tavira desapareció la mañana del 18 de marzo y su cadáver no fue localizado hasta más de cuarenta días después, oculto bajo escombros y hormigón. El sospechoso contactó con el pintor el 20 de marzo, dos días después de la muerte del empresario, con el encargo inicial de pintar toda la casa, prestando atención a la superficie del suelo.
La intervención policial para interrogar al sospechoso sobre el paradero de Tavira interrumpió temporalmente los trabajos. Cuando el pintor retomó la tarea, descubrió que su cliente ya había continuado pintando gran parte de la vivienda, dejando pendiente solo la parte del suelo que ocultaba el cuerpo de la víctima. Durante su estancia, el testigo percibió un olor muy fuerte y desagradable, que le obligó a usar mascarilla.
Entre los cuatro detenidos por el crimen se encuentra un matrimonio de origen argelino que vivía en la casa. El marido había trabajado para Tavira y mantenía discrepancias por impago de salarios y cotizaciones sociales, un conflicto judicializado por más de 7.000 euros. La familia de Tavira ha ratificado estos conflictos, aunque han matizado que nunca se llegó a un acuerdo. La investigación policial apunta a la suma de este conflicto laboral y otro relacionado con el alquiler de la vivienda como posibles móviles del crimen.
El propietario de la vivienda fue un testigo clave, indicando que la zona del aljibe había sido modificada y que la arqueta de acceso había desaparecido, sustituida por una losa de hormigón. La investigación sugiere que Tavira fue conducido a la casa mediante un engaño y asesinado al entrar. La rapidez del crimen y los trabajos para ocultar el cuerpo sugieren una planificación previa y un equipo logístico coordinado.
La figura de Jesús Tavira estuvo vinculada a un episodio mediático de Alicante, siendo conocido como «el testigo clave del caso Sala». Aunque la investigación ha descartado por el momento una relación entre ambos crímenes, Tavira declaró hasta en cinco ocasiones en la investigación por el asesinato de la viuda del expresidente de la CAM, Vicente Sala.




