Desde la madrugada, artistas, comisiones y vecinos han trabajado intensamente para ultimar los monumentos que protagonizarán las fiestas. La ciudad se encuentra ahora repleta de esculturas de madera, llenas de color, sátira y referencias a la actualidad, que ya marcan el ritmo visual de los días grandes.
Más de un centenar de hogueras, tanto grandes como infantiles, se reparten por toda la ciudad, desde el centro histórico hasta los barrios más alejados. Cada comisión presenta su interpretación de la fiesta, combinando crítica social, homenajes culturales y escenas costumbristas.
La variedad temática es una de las características principales, con obras que cuentan historias distintas y reflejan la creatividad, el humor y la carga visual de la fiesta, manteniendo su raíz tradicional.
Espacios emblemáticos como Luceros, el entorno del Ayuntamiento y el Mercado Central concentran algunas de las hogueras más esperadas, especialmente las de categoría especial, que destacan por su tamaño, complejidad técnica y nivel artístico.
En los barrios, cada hoguera se convierte en un punto de encuentro y un orgullo compartido, reforzando el carácter participativo de la fiesta. La plantà es un proceso de esfuerzo colectivo, con grúas, artistas ultimando detalles y vecinos expectantes.
Las hogueras infantiles aportan propuestas frescas e ingeniosas, reforzando el carácter familiar y el relevo generacional de la celebración.
Con los monumentos ya plantados, Alicante se prepara para la actividad constante con música, mascletàs y desfiles, hasta la Nit de la Cremà, cuando el fuego pondrá fin a estas obras efímeras.




