Tras una trayectoria que incluye experiencias en la Bundesliga alemana y dos temporadas en Burgos, Roi Sánchez asumió la dirección del Horneo Alicante en un momento crítico. El equipo se encontraba en la última posición de la tabla de la Asobal, con la presión del descenso inminente. Su llegada ha marcado un punto de inflexión para el club alicantino, que ahora mira hacia la mitad de la clasificación.
Sánchez, quien comenzó su carrera como entrenador a los dieciocho años, valora su etapa en Alemania por la profesionalidad y los recursos, pero también recuerda con cariño su paso por Burgos, donde estuvo a punto de conseguir el ascenso a la Asobal. Estas experiencias han forjado un entrenador capaz de adaptarse a diferentes contextos y desafíos.
“"Todo ha ido mejor de lo esperado te diría. Hemos hecho muy buenos partidos y salvo Barcelona como es natural y Ciudad Real donde estuvimos mal el resto de partidos hemos perdido de un gol. Hemos sacado los partidos contra rivales directos y tenemos que estar contentos."
Al llegar a Alicante, Sánchez se encontró con una plantilla afectada por el cambio de entrenador y un club con cierta inestabilidad directiva. Sin embargo, ha logrado restablecer la armonía y la dirección, facilitando la integración del equipo. Con solo dos puntos en su haber cuando llegó, el Horneo Alicante ha sumado diecinueve puntos y se encuentra en la décima posición, con una ventaja de seis puntos sobre las plazas de descenso a falta de siete partidos.
El técnico vigués ve en Alicante un lugar con gran potencial para establecer un proyecto a largo plazo. Destaca la tradición de balonmano de la ciudad y el creciente apoyo de la afición. Si el equipo logra la permanencia, Sánchez tiene dos años más de contrato, lo que le permitiría consolidar el proyecto y, quizás, cumplir su sueño de dirigir en casa en el futuro.




