Finalizan las obras hidráulicas en San Felipe Neri

La modernización de la infraestructura mejora la eficiencia del riego y garantiza el suministro agrícola en la zona.

Imagen genérica de obras de infraestructura hidráulica.
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Imagen genérica de obras de infraestructura hidráulica.

La Generalitat Valenciana, con la presencia del conseller Miguel Barrachina Ros y la alcaldesa de Crevillent, Lourdes Aznar Miralles, ha visitado este lunes la pedanía de San Felipe Neri para comprobar la finalización de las obras de modernización de la red de infraestructura hidráulica.

La actuación, destinada a mejorar la eficiencia en el aprovechamiento de los recursos hídricos y garantizar el suministro de agua para el sector agrícola, ha supuesto una inversión de cerca de 1,5 millones de euros. La intervención ha consistido en la renovación del conocido Canalillo, una infraestructura fundamental para el riego tradicional de la zona.
Se ha sustituido el antiguo canal mediante la instalación de una tubería de Plástico Reforzado con Fibra de Vidrio (PRFV) de 900 milímetros de diámetro a lo largo de más de seis kilómetros. Los trabajos se han ejecutado en tres tramos e incluyen la reparación de arquetas y la renovación del paso de derivación mediante un sifón.
El objetivo principal ha sido eliminar las pérdidas de agua provocadas por el deterioro de la infraestructura existente, mejorando así la eficiencia del sistema de transporte y distribución del agua de riego. El conseller Miguel Barrachina destacó la importancia de impulsar inversiones para optimizar el uso del agua, subrayando el compromiso del Consell con las comunidades de regantes y el sector agrícola, especialmente en la Vega Baja.
La alcaldesa Lourdes Aznar Miralles valoró positivamente la culminación de unas obras que refuerzan la competitividad y sostenibilidad del campo crevillentino, agradeciendo la apuesta de la Generalitat Valenciana por la modernización de las infraestructuras.
La Comunidad de Regantes de San Felipe Neri, creada en torno a la década de los setenta, gestiona el aprovechamiento y distribución del agua entre los agricultores de la zona, siendo fundamental para el mantenimiento de la actividad agraria y el desarrollo económico de la Vega Baja.