Los mayos son plantas que, al crecer sin recibir luz solar y ser regadas exclusivamente de noche, adquieren un tono blanquecino y amarillento muy característico. Una vez alcanzan el tamaño adecuado, se peinan con cuidado hasta darles una apariencia de cabellera vegetal, una imagen que ha formado parte de la memoria rural de Elche durante décadas.
La técnica, que recuerda a la elaboración de la Palma Blanca, era una solución ingeniosa y humilde para decorar los templos durante las celebraciones de Comunión, cuando el acceso a las flores no era tan sencillo como en la actualidad. Esta botánica doméstica y secreta sirve para vestir los altares con una belleza nacida de la sombra y la paciencia.
La exhibición anual, organizada por la Asociación de Vecinos y Vecinas de la pedanía de Puçol y el propio museo, permite al público conocer de cerca esta práctica. Los ejemplares estarán expuestos en el horario de apertura del centro, de 11 a 14 horas, y se podrán visitar también durante los primeros días de la próxima semana.
Más allá del aspecto decorativo, esta muestra pone en valor el patrimonio inmaterial del Camp d'Elx. Se trata de una forma de transmitir una manera de vivir donde el ingenio doméstico, la naturaleza y la celebración festiva se unen para mantener viva la identidad local.




