Orihuela actualiza su Catálogo de Protecciones con 488 elementos

La mayor reforma en 30 años amplía la salvaguarda del patrimonio histórico y cultural oriolano.

Imagen genérica de un edificio municipal mediterráneo.
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Imagen genérica de un edificio municipal mediterráneo.

El Ayuntamiento de Orihuela ha aprobado la revisión del Catálogo de Protecciones, ampliando la salvaguarda a 488 elementos patrimoniales, la mayor reforma en más de treinta años.

El Ayuntamiento de Orihuela ha dado un paso adelante en la protección de su patrimonio histórico y cultural con la revisión integral del Catálogo de Protecciones del término municipal. Esta actualización supone la mayor reforma de este instrumento urbanístico en más de treinta años y permitirá ampliar la salvaguarda de bienes patrimoniales hasta alcanzar un total de 488 elementos catalogados.
La propuesta se presentó en una sesión informativa celebrada en el Centro Cultural Miguel Hernández, donde el concejal de Urbanismo y Patrimonio, Matías Ruiz Peñalver, junto a técnicos municipales y al equipo redactor del documento, expusieron los principales avances de un trabajo que pretende adaptar la protección patrimonial de Orihuela a la normativa actual y a una concepción más amplia del patrimonio.
La revisión abandona la visión centrada exclusivamente en edificios singulares para incorporar una perspectiva más global que incluye el paisaje cultural de la huerta, el patrimonio hidráulico, los elementos etnológicos, la arquitectura moderna, el patrimonio arqueológico y paleontológico, así como diversas manifestaciones del patrimonio inmaterial vinculadas a la identidad histórica de Orihuela.
Ruiz destacó que se trata de un proyecto estratégico para el municipio al constituir una herramienta fundamental para garantizar la conservación de aquellos elementos que definen la historia, la cultura y el paisaje oriolano. Entre las nuevas incorporaciones figuran escudos nobiliarios, campanas históricas, aljibes, balsas de cáñamo, hornos de cal, yeseras, ermitas rurales, molinos tradicionales y diversos elementos vinculados al sistema hidráulico histórico de la huerta.
El catálogo también incorporará bienes destacados relacionados con la evolución histórica del territorio, como las Norias Gemelas de Moquita y Pando, el azud y toma de acequia de Almoradí o la toma de la acequia de Alquibla. Asimismo, incluirá elementos asociados a la memoria histórica y al patrimonio bélico, como refugios y trincheras de la Guerra Civil, además de nuevas estructuras vinculadas al Castillo de Orihuela identificadas a partir de los trabajos desarrollados en el marco de su Plan Director.
La protección se extenderá igualmente a núcleos históricos tradicionales como San Isidro y sus murales, así como a manifestaciones del patrimonio inmaterial profundamente arraigadas en la ciudad, entre ellas la Procesión del Santo Entierro, bajo la premisa de que la conservación del patrimonio debe abarcar tanto los bienes materiales como las expresiones culturales que forman parte de la memoria colectiva.
La arquitecta municipal Verónica Godoy explicó que el catálogo constituye un instrumento integrado en el planeamiento urbanístico que identifica, clasifica y regula los bienes patrimoniales del municipio. Según detalló, la actualización permitirá disponer de fichas individualizadas más completas y precisas, además de criterios homogéneos que aportarán una mayor seguridad jurídica tanto a la administración como a los propietarios de inmuebles protegidos.
Otro de los objetivos de la revisión es agilizar la tramitación administrativa vinculada al patrimonio. Las nuevas fichas recogerán de forma detallada las actuaciones permitidas, condicionadas o incompatibles en cada elemento protegido, lo que facilitará la concesión de licencias y reducirá la necesidad de solicitar determinados informes sectoriales en actuaciones ordinarias.
En materia arqueológica y paleontológica, la arqueóloga municipal Silvia Yus destacó la incorporación de nuevas áreas de vigilancia arqueológica que permitirán adaptar la protección del subsuelo al potencial patrimonial de cada zona. El documento establecerá distintas figuras de protección, entre ellas Zonas Arqueològiques, Espacios de Protección Arqueológica y Áreas de Vigilancia Arqueológica, con el objetivo de compatibilizar la conservación del patrimonio con el desarrollo urbanístico.
Los responsables de la redacción recordaron que el catálogo actualmente vigente tiene su origen en el Catálogo de Elementos Protegibles del Plan General de 1990 y en el Catálogo y Clasificación de Edificios, Conjuntos y Elementos del Plan Especial del Centro Histórico de 1994. Más de tres décadas después, tanto la normativa como la propia concepción del patrimonio han evolucionado significativamente, haciendo necesaria una actualización integral.
El nuevo enfoque presta especial atención al patrimonio rural y etnológico, especialmente a las construcciones vinculadas a la huerta tradicional. Barracas, alquerías, haciendas rurales, molinos, almazaras, balsas de cáñamo, ahogaderos de gusanos de seda, hornos de cal, aljibes y norias forman parte de un legado que ha sufrido un importante proceso de deterioro y desaparición durante las últimas décadas. Como ejemplo, durante la presentación se señaló que de las 34 barracas históricamente catalogadas en el municipio únicamente se conservan seis en la actualidad.
El patrimonio hidráulico ocupa también un papel central en la revisión, dada su estrecha relación con la configuración histórica de la huerta oriolana. Los redactores subrayaron la importancia de preservar norias, azudes, tomas de acequias y otras infraestructuras tradicionales vinculadas al aprovechamiento del agua, elementos clave para comprender la evolución del territorio y de la Vega Baja.
La elaboración del documento ha requerido un amplio proceso de investigación documental, análisis territorial y trabajo de campo, incluyendo el estudio de documentación histórica, cartografía antigua, fotografías aéreas, inventarios patrimoniales y planeamiento urbanístico, además de visitas sobre el terreno, reuniones con técnicos municipales y consultas con especialistas y colectivos ciudadanos.
La tramitación del nuevo catálogo continúa ahora su recorrido administrativo. Entre los pasos pendientes figuran la elaboración de la versión inicial definitiva, la exposición pública, la solicitud de informes sectoriales, la resolución de alegaciones y las aprobaciones provisional y definitiva. Será durante el periodo de información pública cuando la ciudadanía pueda conocer con detalle el contenido de la propuesta y presentar las observaciones que considere oportunas.