El proyecto de La Hoya de Torrevieja, que prevé más de 7.400 viviendas, tiene dos infraestructuras pendientes que son cruciales para su funcionamiento. Una es la duplicación del puente sobre la variante de la N-332, cerca del IES Mare Nostrum, y la otra es un tanque de tormentas para laminar la evacuación de aguas pluviales del sector.
La duplicación del puente, presupuestada en 2,5 millones de euros, incluye la creación de dos carriles por sentido, un paso peatonal e iluminación. Aunque la urbanizadora asume el coste, el Ayuntamiento de Torrevieja, como titular de la infraestructura, debe coordinar el proyecto con la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Transportes. Esta gestión aún no se ha iniciado, y se estima que el puente no estará operativo antes de mediados de 2027.
La escasa capacidad del actual puente ya está generando problemas de tráfico. Desde agosto de 2025, la apertura de los viales de la fase I de la macrourbanización ha provocado un intenso flujo de vehículos entre la CV-905 y la avenida de las Cortes Valencianas. Además, la inexistencia de aceras hace que cruzar el puente a pie entrañe serio peligro para los residentes y estudiantes del IES Mare Nostrum, quienes utilizan un pequeño sendero de tierra sin mantenimiento.
La otra infraestructura pendiente es el tanque de tormentas, fundamental para gestionar las aguas pluviales. La balsa de laminación construida en la primera fase del sector no tiene conexión de desagüe, lo que provoca inundaciones, como la registrada el pasado mes de octubre. El Ayuntamiento debe aportar los terrenos para este tanque, ubicados en la zona de Las Torretas, pero la cesión aún no se ha resuelto.
Este tanque forma parte del plan director municipal de gestión de aguas pluviales de 2018, que ha sufrido contratiempos. Mientras tanto, la junta de gobierno continúa autorizando licencias de obra mayor para viviendas en la fase I del sector, que se terminó en agosto de 2025, y también se levantan zonas comerciales.




