La desalación contará para declarar sequías en la cuenca del Segura

El nuevo Plan Especial de Sequías integra la producción de la planta de Torrevieja en el cálculo de la escasez hídrica.

Imagen genérica de una planta desaladora con la costa mediterránea al fondo.
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Imagen genérica de una planta desaladora con la costa mediterránea al fondo.

La Demarcación Hidrográfica del Segura ha aprobado el nuevo Plan Especial de Sequías, que incluirá la producción de la planta desaladora de Torrevieja en el cálculo de la escasez hídrica.

La revisión del Plan Especial de Sequías de la Demarcación Hidrográfica del Segura, aprobado esta semana, mantiene la estructura básica del aprobado en 2018, pero introduce algunos ajustes de relevancia en los parámetros indicativos de escasez. El cambio más significativo afecta al sistema principal de la cuenca, donde se integran la Vega Baja, Torrevieja, la Vega Media, el Campo de Cartagena, el Guadalentín, Mazarrón, Águilas y las zonas vinculadas al postrasvase Tajo-Segura. Es la unidad que concentra el grueso de las demandas de la cuenca y, por tanto, afectada por las decisiones más sensibles en caso de sequía.
El documento parte de una idea sencilla: sequía y escasez no son lo mismo. La sequía prolongada se asocia a una anomalía natural de lluvias y aportaciones, con efectos sobre ríos, acuíferos y masas de agua. La escasez coyuntural mide la falta temporal de recursos para atender usos urbanos, agrarios, industriales o ambientales. La escasez estructural queda fuera de este plan.
El ajuste más importante de la revisión del Plan Especial de Sequías está en el indicador de escasez del Sistema Principal. El documento reconoce que en 2019 se produjo cierta distorsión, ya que el índice llegó a reflejar una situación de emergencia que no se correspondía del todo con la disponibilidad efectiva de recursos. Este desajuste se motivó porque el cálculo tenía en cuenta las aportaciones y los volúmenes embalsados, pero no incorporaba correctamente el agua procedente de las desalinizadoras, en especial la de Torrevieja.
Ahora, el indicador del subsistema trasvase incluye las existencias vinculadas a los usos del Tajo-Segura almacenadas en los embalses de la cuenca, las transferencias acumuladas del trasvase y la producción de las desalinizadoras destinadas a atender demandas asociadas a esos usos. La planta desaladora de Torrevieja pasa a tener un papel explícito en el cálculo, ya que fue construida para paliar el déficit de las zonas regables del trasvase.
La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) considera que el Plan Especial de Sequías de 2018 funcionó de forma satisfactoria, pero la experiencia acumulada ha obligado a revisar algunos indicadores para que el diagnóstico se ajuste mejor a la disponibilidad real de agua. La revisión no cambia el mapa de gestión, pero sí afina la lectura de la realidad, manteniendo las mismas unidades territoriales, como la Vega Baja, integrada en la UTE 01 (Sistema Principal).
La nueva metodología considera que la desalación ya no puede tratarse como un recurso periférico. La desaladora de Torrevieja figura con una producción prevista de 80 hectómetros cúbicos y una capacidad de 120 hectómetros cúbicos para 2027, considerando la diferencia como un margen para paliar situaciones de escasez. En abastecimiento urbano, muchos municipios de la Vega Baja se integran en la unidad Mancomunidad de Canales del Taibilla-Central, que recibe recursos del Taibilla, del trasvase Tajo-Segura y de las desalinizadoras de Torrevieja y San Pedro. En el plano agrario, la Vega Baja tradicional tiene una demanda anual de 100,1 hectómetros cúbicos.
El plan subraya la singularidad de la Vega Baja, donde los retornos de agua de riego en los azarbes abastecen a los regadíos tradicionales, formando una lógica hidráulica propia que incluye retornos, drenajes y aprovechamientos secundarios históricos.